Carta de un humano a un humanista

Publicado en "Ensayos" con etiquetas , , , , , , , el noviembre 30, 2011 por anasilver

Sinceramente usted es tan parecido a ese médico que, en muchas clases, profesores de su especialidad tanto critican. Pseudocientíficos. Se llaman humanistas, se llenan la boca diciendo que son humanistas, preocupados por los intereses de los hombres. La verdad es que solamente salen a marchas por la defensa de algo cuando esa defensa se reduce a una disminución de sueldo o por absurdos problemas políticos internos, son pocos, verdaderamente muy poco los “humanistas” como usted que todavía conservan su lado humano y luchan o marchan por algo más trascendental.

De verdad me recuerdan mucho a los médicos, igual de absurdos que ellos que juran por velar desinteresadamente por la salud humana y que sin embargo terminan dejando morirse a su vecino porque ha acabado su hora de trabajo. Usted no dejará morir a un ser humano del mismo modo, pero el solo hecho de ver a ese otro ser humano como un objeto es causa de su muerte existencial, nosotros, alumnos, buenos o no, nos hemos vuelto una mera cifra más que tener que calificar, verdaderamente no les interesa que nos vaya bien o no, que entendamos su clase, que tengamos que trabajar, que estemos enfermos, solo somos una firma más en el registro, un número más que garantice la popularidad de su curso para que este siga existiendo y le sigan pagando su jugoso sueldo.

Si usted se enferma nos avisa a última hora mientras nosotros estamos como idiotas esperando en un salón de clase, muchos también dejando horas de trabajo. Si es su cumpleaños también falta a clases, muchas veces sin avisar y sus alumnos como idiotas esperando por la clase que debería dar, muchas tal vez también celebrando un cumpleaños en un aula sin profesor. Perdiendo horas de estudio, de trabajo, en familia por cumplir con un compromiso académica. Pero si un alumno falta por un cumpleaños, por trabajar, pero sobre todo por estar enfermo (y no hablo de una simple grite) y justo usted toma un examen ese día o se le antoja tomar un oral ¿Qué pasa?, pasa que no importa si le presentan el certificado médico o del trabajo. Pasa que como uno es una  anónima cifra más para su bolsillo no interesa su justificación. ¿Humanistas? Al carajo, sarta de muertos vivientes que viven chupando todos los billetes que pueden sorber, no les interesa que un alumno sea brillante, que tenga potencial, basta que haya un solo bendito día que falte para que ni siquiera puedan darle causa de justificación, no importa lo brillante o participativo que haya sido antes.

Se han acostumbrado a desahogar frustraciones en gente que simplemente acude a que compartan con ellos parte de conocimientos nuevo.  Nos alaban, nos llaman interesantes, a algunos los contratan como asistentes pagados y terminan siendo bastante explotados, muchos aceptan porque es un ingreso extra y a cambio tienen que aguantar escenas de pedantería innecesaria. Alguien debió decir alguna vez cuál era la meta de un humanista, tal vez solo haya habido en la historia solo uno, que desde los años 20 haya plasmado en sus escritos el espíritu de ese humanista ideal que también pretendía ser, lástima que actualmente muchos lo alaben, pero poco lo escuchen o lean verdaderamente, es que el pobre, mala suerte para alguien tan grande, también se ha vuelto otro objeto más: un objeto de estudio, el más grande en la actualidad que fue uno de los más pequeños en su primera época.

La pedantería de ciertos individuos de La Decana, me llevó a desistir en mi primer año de seguir en ella, motivos personales (muy aparte) me hicieron seguir en ella, para conocer que existen también personas que no forman parte del común y que tienen ese ánimo de enseñar y de comprender que a la mayoría de sus colegas les falta. Valió la pena quedarse un año más no por gente como el “humanista” al que le escribo, sino por aprender de humanistas que no se habían olvidado de ser humanos y que podían entender la visión de uno que quería ser como ellos.

Pensar en los humanistas y los humanos es como pensar en ricos y pobres, los primeros creen que los pobres son un mundo extraño, que la pobreza es una cifra más, algo más exótico en muchos casos. Los humanos miran o miramos a los humanistas, a los autodenominados (que son los más pretenciosos) como caprichosos riquillos, tal vez aquellos verdaderos humanistas de ese grupo, aquellos que aún conservan su lado más humanos son aquellos a quienes les costó más llegar a donde están y que saben lo que pasa en el trayecto y no que lo tuvieron todo fácil por ser hijos de papis ricos o por tener varios contactos o algún nexo o interés político que les facilitara el ascenso.

He visto a humanistas pelearse por ellos, vi a un humanista arrojar un papelito que otro humanista había escrito y arrojarlo a la basura, lo más inmaduro e infantil, entonces aquel segundo me pareció un niño grande y resentido, un niño bastante pequeño. He visto al mismo humanista luego comer de la mesa de este solo por motivos políticos… No hay ética… tal vez simplemente todo se rija por la conveniencia en el mundo de los humanistas que miro desde la frontera y a la que solo ingreso para reírme un rato, angustiarme mucho y decepcionarme harto.

Elegía a mi Luna

Publicado en Ana Silver el octubre 24, 2010 por anasilver

Hoy le temo a la muerte

y no tengo

el temor de los gusanos

le temo al vacío de la memoria.

 

Quiero verte caminar conmigo una calle, y no sentir el miedo de andar sola.

Quiero volver a soñar que estás conmigo.

Tengo un dolor inexplicable que sólo tu ausencia explica.

Cangrejo quiero al tiempo para verte de nuevo caminar mis pasos.

Luna, Luna, cabellos de plenilunio

dónde se fue tu almacén

a dónde se llevó el contenido

Luna, Luna, cabellos de plenilunio,

parece que fue ayer

duelen las tripas, la garganta y te extraño.

 

En “honor” a las elecciones de mañana

Publicado en CORDURA el octubre 2, 2010 por anasilver

Mañana se realizan elecciones en el país. Elecciones regionales, municipales y distritales. Debo decir que no me he afiliado, ni tengo simpatía, por ningún partido político. Las propagandas políticas de este año solo han conseguido asquearme. Los candidatos solo se interesan por la gente cuando son candidatos, porque la gente está en su mira para la obtención de votos, son objetos contables para ellos, nada más. Me ha llegado dolor de impotencia anímica. Suciedad en el aroma y corrupción en el oído o tal vez al revés, da igual. No pondré nombres, quien vive en Lima los conoce y puede apreciar insultos a diestra y siniestra, a la gente le importa un comino si alguien estudió en el colegio A o B o si dijo “poto” o “trasero”, a la gente con conciencia y con padecer, le interesa el interés real de un candidato por él. La gente que quiere ser oída quiere que la oigan y no oír ridiculeses, guachafadas, trivialidades, ni estupidecez, quiere oir PLANES concretos, interés por el hombre y no por el dinero, pero la utopía es utopía y seguramente ganará, como siempre, alguien que arruine más a los hombres y sus intereses, alguien que luego se olvide de todos aquellos que en campaña prometió ayudar. Y mi pobre hermano de tierra seguirá mendigando pan, consolándose con terocal en un sitio abandonado o en plena via pública, y alguien, muy gordo o muy gorda – o un flaco que engordará – , gozará los privilegios de la casa municipal, con su calefacción, con su comida caliente y a tiempo que le impida el dolor de tripas que mi pobre hermano padezca. ¡Salud por este país que solo crece en teoría!, salud por una Lima que sólo se ve bonita de noche, cuando las estrellas bajan a los cerros y las calles, que el nuevo alcalde embelleció, están desiertas de pobres que duermen.

Quizá te vuelva a ver Fernando (cuentos de autobus)

Publicado en cuentos con etiquetas , , , , , , , el octubre 1, 2010 por anasilver

A veces me dan ganas de ser una cámara de video, de que mis ojos sean una cámara de video y puedan captar los momentos de vida que se van perdiendo en cada viaje. Hoy conocí a Fernando, “hoy conocí” es una manera de decirlo, realmente no lo conocí, él se presentó, bueno, eso es también otra manera de decir, porque en sí no se presentó, sino que hablaba muy alto y todos podíamos enterarnos de lo que le pasaba. Fernando ha tenido la mala suerte de cruzarse con un escritor que oyó su vida y le dio ganas de escribirla.

Tener sesenta años y sentirse solo. Tener sesenta años y ser un hombre. Tener sesenta años y ser un hombre casado con una mujer que en este momento está a varios kilómetros de distancia, quién sabe con quién, pero a quién aún se le puede mentir con la esperanza de despertarle a ella los mismos celos que siente él por saberla lejos. Tener sesenta años y decir “a mí me gusta experimentar de todo” en una comunicación interrumpida donde los voyeristas que lo acompañamos sin acompañarlo no entendemos, a menos que infiramos objetivamente, que Fernando habla de bailar y no de una vida libertina, sino libre. “me gustan todas las músicas” agrega luego de un rato y las risas burlonas de los voyeristas – me incluyo – se calman -Fernando no era gay – y el viaje sigue.

Fernando tiene una hija que lo saluda cariñosamente, debe tener veinte años, no debe llegar a los treinta, se oye joven, no solo por la voz en el altavoz, sino por lo que contesta, por ese vivir de prisa, por esa sensación que deja a su oyente de estar “viviendo algo” y que no quiere ser interrumpida, por esa sensación de “papá no me importas”, tampoco me importa la abuela ni su misa de sanación, ni siquiera la misa de sanación de mi alma. Y la hija cuelga con un frío chau tan distante del cariñoso “hola papi”.

A la dos les dijo por teléfono que se sentía mal, a las dos les dijo que estaba deprimido, ninguna lo oyó. Fernando es un viejo de sesenta años que tiene la cortesía de decir “por favor” y “gracias” a un chofer y un cobrador de combi que simplemente cumplen su trabajo al dejarlo en el paradero exacto. Fernando cree en Dios y miente solo para causar celos o tal vez para ocultar un dolor más grande. A la mujer le dijo que se iba a una fiesta, que había estado vagando, a la hija le dijo que había estado viendo a su madre enferma. Fernando tiene una madre enferma que le duele. Fernando se ha bajado en el paradero en el que el chofer amablemente le dejó viajar… han pasado dos horas, tal vez más y aún me acuerdo de ti, tal vez mañana te olvide, tal vez seas otro viejo de sesenta años que hable en voz alta en un carro lleno con la esperanza de que alguien, siquiera alguien lo escuche, aunque no sea de su sangre, ni de su alma: YO TE OÍ, aunque tú no sepas que te estaba escuchando y que me conmovió tu vacío. Tal vez me haya visto a mí mismo en cuarenta años o tal vez vi… a mi padre en diez años, pero eso es menos probable. Quizá te vuelva a ver Fernando, en diez años.

LA RISA

Publicado en CORDURA con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , el julio 29, 2010 por anasilver

Antes solía escribir mientras escuchaba una canción, mejor dicho una melodía, como las de Yanni.  Ahora escucho a Kenny G y es una música demasiado seductora como para aventurarme a redactar alguna de mi poesía trágica y depresiva.

El sonido del saxo es impresionante, se siente tan vivo, me hace sentir tan lúcida que no puedo caer en una divagación.  Los instrumentos de viento tienen la cualidad de despertarme y mecerme tratando de seguir su ritmo. Es atrayente: atrapa algo más que los oídos.

Quiero tratar de escribir algo distinto sin distraerme tanto en la forma  y en la consecuente tragedia de un tema. No es necesario ser dramáticos para transmitir la depresión, el caos, la oscuridad, a veces es preferible hacer reír.

Hace unos meses atrás, casi un año vimos una película de Mario Moreno Cantinflas en la universidad. Todos se reían mientras la veían. Se llamaba “Ahí está el detalle”,  cuando nos dijeron que opináramos sobre la película todos se pusieron a analizarla, nadie dijo nada de lo que ocultaba la risa, recuerdo que intenté hacerlo sólo uno de los dos profesores a cargo prestó atención a mi comentario, pero como los demás seguían analizando el absurdo sin entender el por qué del absurdo mi propuesta al por qué del absurdo pasó desapercibida para el todo.

El tema que me llamó la atención de esa película, fue la Muerte, en efecto, en la película moría un hombre  y a partir de su asesinato se empezaba a armar una paradoja total. Cantinflas había matado a un perro del mismo nombre que el hombre muerto y tras aceptar el “homicidio” del perro lo acusaban, por error de homonimia del asesinato del hombre. Y luego poco a poco, pese a que se establecía el juicio por la muerte del hombre, a causa de la risa que ocasionaba la confusión de los nombres, uno se olvidaba del asesinato y el espectador reía… simplemente reía y se olvidaba también de que era un juicio y que un inocente sería juzgado, pero el problema seguía ahí, pero la risa lo cubría, lo aminoraba hasta que los estallido cesaran. ¿Qué hay detrás de tan risa? Me pregunté. ¿Qué hay detrás de tanta risa cinematográfica, qué hay de tanta risa real? Qué se esconde detrás de una broma que hace explotar las costillas de los que la escuchan? No pretendo hacer un análisis lacaniano que los adormezca, no soy Lacan, simplemente es sentido común, no es necesario teorizar. ¿Qué hay detrás  de un estallido de risa?

Mis padres, mi papá en especial suele reírse mucho de los chistes que pasan en un mal programa cómico nacional. Antes los chistes eran más armados, me gustaban los cuadros con guiones y no con improvisaciones baratas. En fin, decía que mi papá suele reírse mucho de los chiste de la televisión, la mayoría son chistes de connotaciones o sexuales o racistas, el personaje suele ser o un negro o un gallego, suelen ser discriminatorios, el negro, gallego o blanco – en las pocas veces que aparece – tienen un defecto. El chiste se burla del defecto, y todos ríen, porque el chiste es una historia que no es la nuestra. Hace mucho que no me rio de un chiste. Solía reírme de chica de los chiste de Pataclaún, me reía porque se burlaban de ellos mismos. Pero no he podido reírme hasta ahora de un chiste que te cuente una historia de negros, chinos, etc., no puedo evitar ver el detrás de la risa, aunque parezca una conducta un tanto paranoica.

Pondré otro ejemplo de lo que se oculta detrás de la risa. En una clase de Literatura Italiana nos hablaron de Pirandelo, la profesora dio un ejemplo interesante. Un hombre ve en la calle a una vieja parada en una esquina esperando un auto, se ríe de la vieja porque está exageradamente maquillada, viste algo juvenilmente – claro como se vestía en su juventud – y el hombre se ríe. Ahora, imagina que una cámara se va acercando cada vez más y más al rostro de la vieja hasta marcar cada una de sus arrugas y hacer grotesco totalmente su maquillaje, ya no te da risa, te asqueas y si pudieras entrar en su mente… tal vez podrías ver… recordando un poco a Celestina un pasado de prostitución, de abuso o un futuro de muerte marcado en las arrugas que adornan un maquillaje que no oculta nada.

Saludos y sigan riendo, pero de algo que valga le pena. La risa hiere suavemente, la sonrisa es algo distinto, porque no existe burla en el dibujo de una curva en los labios pero de eso les hablo la próxima.

Miedo

Publicado en HACIA ADENTRO el junio 30, 2010 por anasilver

El miedo se ha sentado en mis arterias
miedo a volver a la oscuridad
y padecer
el miedo de las sombras
MÁS SOMBRAS
que crepitan
que danzan
que se burlan

Dónde se ha ido la de la sonrisa triste
QUE NO VUELVA MÁS
amado,
petrifícate en mi memoria
danza en mi cintura
bésame la inocencia
ALÚMBRAME MÁS

Publicado en Ana Silver el junio 24, 2010 por anasilver

le he preguntado a la noche si me extraña
y me ha dicho
que me ha olvidado

Abrázame

Publicado en HACIA ADENTRO el abril 23, 2010 por anasilver

Abrázame
con un silencio que duele
para que no duela más
y bésame dormida en la frente
para saber que me quieres
abrázame
para amarte más

I

Publicado en Ana Silver, En la esquina de la muerte y la vida el abril 23, 2010 por anasilver

- ¿Qué dices?

-Que me haces daño

-¿Cómo?

-Con tu silencio

-…

-¿Ves?

HASTA MAÑANA

Publicado en Eclipses el abril 23, 2010 por anasilver

Sucede que a veces escribir resulta un proceso de mera catarsis. Tengo las ideas revueltas. Hoy no ha sido un buen día.

Ana Silver

HASTA MAÑANA

Desperté trotando. Hacía frío. Desperté trotando. Había soñado con un puente, hace mucho que no soñaba con eso. Los sueños con los puentes siempre me asustaron. Los espacios oscuros de techos altos y grande sin nada dentro siempre me asustaron. Debe ser alguna enfermedad.

Mamá se olvidó de mí otra vez. Nunca tengo el desayuno, aunque sea frio sobre la mesa. Alonso se lo ha comido otra vez o simplemente otra vez mamá se olvidó de mí. Despierto y estoy cansada, por eso despierto trotando… entrecortada.

La escuela es una monotoma causa innecesaria. Los libros no me servirán del todo en la universidad. Leero otras cosas y me dirán en la universidad que es mentira todo lo que aprendí en el colegio, solo deberían enseñar lengua y matemática, tal vez también física y algo de bilogía, pero nada más: eso suele decirme mi prima Paula.

Y en este devenir insesante de mi vida me pregunto por qué el tiempo es asi de extraño, monótomo y absurdo, aprender para olvidar, despertar para dormir, lucidez para soñar y vivir para morir. Y de repende me siento filósofa de una filosofía barata: muchas lo han debatido ya… No hay respuetas… es un día más…

Hasta mañana

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